

Estas fotos de la campaña de verano de la colección de Gianni Versace del año 1993 supusieron para la firma un Renacimiento, no es que Versace tuviera problemas económicos o se hubiera devaluado, al contrario, tras años de reinado absoluto la firma necesitaba un cambio que la redefiniera y de paso centrara las bases de la mujer versace de los 90's. La leyenda negra dice que después de sufrir un extraño cáncer de tímpano el gran Gianni se volvió mas hedonista de lo que ya era y quiso restarle frivolidad a su casa y potenciar su lado espiritual.


Tras años de cueros, aberturas, drapeados, pechos increíbles y precios desorbitados, la mujer que Gianni concibió a fianles de los 70's languidecía en en el cuarto oscuro de Studio 54. Decía el personaje de Marisa Paredes en Tacones Lejanos que "no se podía ser cantante Pop a los cincuenta" y que había que reciclarse (después llegó Madonna y les enseñó a todos que si se podía).
La re-invención de la firma comenzó el día del desfile y culminó en la sesión de fotos maratoniana que Richard Avedon organizó en unos estudios de N.Y. con Kristen Macmenamy, Naomi Cmpabell, Kate Moss, Aya,la recién llegada Shalom Harlow, Stephanie Seymour, y el hermanísimo Nick Moss. Kate y su hermano Nick, que no volvió a trabajar como modelo y nada se ha sabido de él en los últimos años, dotaron a esta campaña de un punto nuevo en el universo de la firma italiana, el punto bohemio y callejero, aunque Versace opinaba que Moss era bajita, encorvada y que tenía una cara rara, vió en ella un potencial brutal antes que nadie.

Linda Evangelista hizo su divina aparición el segundo día de la sesión de fotos que para eso es la mas grande. Se trataba de darle una nueva cara a la casa de la Medusa con un look mas terrenal y natural, que en aquella época se denominó Hippie Chic, una ridiculez de nombre para describir a mujeres disfrazadas de falsas perroflautas.

Tras varias campañas seguidas fotografiadas por Herb Ritts, Versace volvió a contar con Richard Avedon. Avedon supo sacarle jugo a una colección que vista ahora mismo desde la distancia puede resultar completamente absurda, sobre todo si lo que se pretendía era dar un giro hacia el minimalismo que ya se avecinaba desde los EEUU, hay pantalones de campana de lunares, rayas y cuadros, tops de mangas enormes estampados de flores en colores chillones pero aun así el resultado fue espectacular y resituó a la casa en lo cool...en lo que se entendía como cool en 1993. De hecho la ropa, los trapos, aparecieron en mas de cien editoriales de moda diferentes y fue el vestuario de Verónica Forqué, Bibiana y Rossy en Kika de Almodóvar.


Lo que está claro, a pesar de que las fotos son increíbles y las modelos y el fotógrafo son maravillosos, es que este giro no se hubiera producido con éxito sino hubiera estado detrás la mano mágica y el talento de un personaje tan fascinante como Gianni Versace, porque campañas tan extraordinarias como esta con modelos igual de buenas o mas ha tenido la casa desde la muerte del tio de Allegra Beck casi cada temporada, de hecho, creo que lo mejor de las colecciones de Donatella son las campañas de moda, pero sin el talento necesario tras unas simples fotos, sólo quedan en nuestra retina imágenes que se entremezclan entre si y no distingues una campaña de otra ni la que protagonizó Demi Moore de la que protagonizaron las ultimas top models del este de los últimos seis meses.

Espabila Donatella.





